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ON BETINA EDELBERG


[Foto tomada en Can Mossenya, Mallorca, 24 de agosto de 2001, en la inaguración del Encuentro internacional de Amigos de Borges: Alicia Jurado, Alejando Vaccaro, Roberto Alifano, Eduardo García de Enterría, Horacio Armani, Miguel-Ángel Meizoso, Salvador Samaritano, Pedro Barcia]




Miguel-Ángel Meizoso

De acuerdo con la confesión de Borges, toda obra es autobiográfica. De esa verdad se puede descubrir, en cada obra, el rostro ob-sceno de la ciencia ficción que es toda composición de lenguage. Es decir, si se lee cada obra descubre el rostro humano del autor, el deseo que se realiza en el texto, y el verdadero sujeto del arte...
Para leer -y el lector es el destino de la obra literaria- se necesita recurrir al método analítico .... A esa proposición responde un ensayo de próxima publicación en esta web.

Meizoso descubre el rostro humano de la autora; Betina Edelberg, detrás de la máscara del arte, su obra poética.




Borges, de Adolfo Bioy Casares: dos amigos implacables

Bioy revela en el libro de conversaciones con su entrañable compañero de toda la vida Borges, que el poeta virgen vivió sus últimos años temiendo la "extraña" señorita Kodama...

...Borges no tiene piedad con las mujeres que en algún momento lo habían interesado sentimentalmente. De Haydée Lange afirma: "Vive idiotizada por el acohol" (1-9-71). De Estela Canto, que hizo su mejor libro, en todo caso el único vivo, sobre su relación con Borges, dice: "Ahora mucha gente aspira a atraer a los peronistas. Estela fue al Rosario, atacó al gobierno, a la Marina y a Aramburu. Le pregunté por qué lo hacía ahora y no en tiempos de Perón. Este pilar de la rectitud contestó que porque ahora hay garantía de que a uno no le va a pasar nada" (30-5-56).

Un antiperonismo visceral no le impide a Borges citar a Arturo Jauretche, sólo para registrar una injuria dirigida a Silvina Bullrich: "su criterio estrecho de gorda raviolera del barrio de Flores". Borges comenta: "Hay que reconocer que [la frase] tiene todo lo que puede molestar a Silvina Bullrich y que en ese sentido es perfecta: [ella] prevé ataques por ser una señora que escribe, no una raviolera. Flores está bien elegido: después de la vulgaridad, la cursilería. ´De Las Latas o ´de la Boca no agregaría nada... Y lo de gorda no alegra a ninguna mujer" (5-8-63).

...Las palabras más duras van para Susana Soca, la mecenas uruguaya que financió la revista bilingüe La Licorne en París y más tarde las Entregas de La Licorne en Montevideo. En palabras de Bioy: "Una especie de fantasma abúlico, con manía expositiva, evidente debilidad de juicio, dificultad casi penosa para hablar y extraña pronunciación ( ¡carasho! ). Cuando se iban, en un aparte demasiado cercano, Borges me confió: ´Es una opa (22-7-49)". Pero las autóctonas Susana Bombal, Carmen Gándara, las hermanas Grondona, Wally Zenner, Marta Mosquera, Esther Zemboráin de Torres, "Pipina" Diehl aportan regularmente a estas páginas el colorido de un escenario entre cultural y mundano hoy extinguido, rico en rivalidades y envidias, susceptibilidades y mínimas conspiraciones. En cambio, una lealtad tenaz lleva a Borges a visitar en el día de su cumpleaños a Elvira de Alvear, demente y empobrecida, y a fingir un diálogo con su desvarío.

Acaso el "personaje inolvidable" del libro sea una señora Bibiloni de Bullrich que, si no apareciese identificada en el índice onomástico, se hubiese podido creer inventada por Bustos Domecq. Audaz en el neologismo, intrépida en la confidencia, imprevisible en toda circunstancia, sus intervenciones son un deleite infalible para el lector. Desde la primera (a Borges: "Así como a usted le interesa conocer poetas y escritores, a mí me interesa conocer gente rica", 6-12-49) su ímpetu no decae: al salir de un recital de danza por Cecilia Ingenieros, comenta "Está muy bien, pero yo prefiero los otros bailes, con orquesta y con personas conocidas que la sacan a una a bailar" (7-3-52); en medio de una comida: "Soy tan inteligente, tan genial que a veces no me pueden comprender" (14-3-52); "A mí no me gustan pero soy tan inteligente que he descubierto que conviene estar bien con los peronistas" (3-7-52). Más tarde, rehúsa la mudanza a un departamento que "era un sueño" porque tiene unos pocos metros cuadrados menos que el actual: "Mudarse hubiera sido reducirnos. Una mujer como yo no puede aceptar eso. No sólo por el respeto que me inspiro yo misma, sino por mis hijos, por lo que debo a mi clase [...] y, usted comprende, en estos momentos hay que tener mucho cuidado" (20-6-53); el marido indignado, tras abandonarla una semana, vuelve y le agradece "que le haya dado una lección".

... Doña Leonor confía a Bioy sus impresiones de Elsa [Astete], la futura esposa [de Borges a los 68 años, cuando doña Leonor tenía 90 y tantos y ya "no podía bañar a su "niño Georgie"]: "No se parece a las que él nos tiene acostumbrados. Yo me quedo tranquila: creo que lo va a cuidar. Ya no es joven. Fue linda: ahora, ya la verás... Pero él no ve. Para él sigue siendo la de antes." (26-4-67). Bioy, el mismo día, al conocer al personaje, anota: "Vieja, de piel grisácea; en actitud de sierva enamorada, postrada de admiración ante el ídolo potencialmente díscolo [...]; resuelta a rodear al hombre de cuidados domésticos y a persuadirlo de los encantos hogareños; proclive a tomar ofensa y a ofuscarse por celos; desconfiada; querendona, cariñosa y optimista; expresiva y dada al mohín. La madre (que sufre en su amor propio y en su snobismo ) se aviene, sobre todo porque la novia no es una chica. A la mejor chica del mundo no le perdonaría la juventud. Cuando la novia soltó lo de fetitas de jamón , para la madre fue un momento amargo." Los amigos de Borges hacen un esfuerzo por tratar a Elsa. Esta advierte que en realidad no la admiten en el círculo de esa vieja amistad y ventila su despecho ante el marido. "Elsa asegura que sin que Borges lo sepa le está rompiendo recuerdos, cartas, fotografías" (12-5-68). Vendrán luego los celos por los homenajes al escritor donde ella se siente relegada, las invitaciones a universidades que aprovecha para renovar su guardarropa con los honorarios del marido, mientras a éste le compra ropa y zapatos de segunda mano, el distanciamiento de sus amistades que intenta imponerle cuando siente que éstas no la festejan.

...No sólo las mujeres hallaron en Borges un sujeto maleable a sus designios...

...El respeto de Borges por sus antepasados militares, su idealización de los combates donde pelearon y murieron en el siglo XIX, toda una mitología familiar cultivada por su madre y sin relación con las performances del ejército argentino en el siglo XX, iba a arrastrarlo a varios desatinos posteriores

...lea el artículo de Edgardo Cozarinsky[+]















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La falsa viuda de Borges intriga con la Mafia catalanista en Mallorca para apoderarse de la 'Fundación internacional Can Mossenya - Amigos de Jorge Luis Borges', repitiendo la intriga que tejió para hacerse con la posesión personal de los derechos de explotación de la millonaria obra de Borges...[+]